Sospechar que un hijo o hija puede estar desarrollando un Trastorno de la Conducta Alimentaria suele generar preocupación y una mezcla de emociones: miedo, confusión, culpa y urgencia. Es frecuente preguntarse si acaso se está exagerando,o si se trata de una etapa del desarrollo o de formas familiares de comer o si es mejor “esperar un poco más”.
Los TCA son un grupo variado de patologías asociada al comer . Esta conducta es la evidencia que algo ocurre a nivel psíquico y /o relacional. No siempre se presentan de manera evidente. A veces comienzan con cambios sutiles en la relación con la comida, el cuerpo, el ánimo o el vínculo con otros. Si alguna de estas señales alertan , no es necesario tener certezas ( baja de peso, encuentro de vómitos, cambios de ánimo) para pedir ayuda. Consultar tempranamente permite comprender qué está ocurriendo y actuar antes de que el malestar se profundice y sea mas difícl intervenir
Los intentos de controlar la conducta a través de amenzas, sustracción de privilegios o recompensasn suelen no traer un buen resultado .Es importante evitar enfrentamientos directos y mas bien escuchar, observar y buscar orientación especializada . Estos son los primeros pasos más protectores. Pedir ayuda no significa etiquetar ni apresurar diagnósticos, sino cuidar ese proceso de desarrollo.
